Pintó el arrebato

2 Dic
Por Sebastián Hernaiz.

PINTÓ EL ARREBATO, de Oscar Fariña (no soporto verme feo ediciones, 2006).

-1-

Oscar Fariña fue hace ya un par de años a un taller en la Casa de la Poesía. Yo fui al mismo taller y ahí lo conocí. En el taller leíamos nuestros textos y los comentábamos. El leyó los suyos y uno de los comentarios que me guardé de hacer es que menos mal alguien escribía esa poesía.

Uno de los textos que leyó empezaba con un asado en la cancha de Racing. Era una suerte de congreso general peronista en el que comían a la parrilla la carne jugosa de Cacho Castaña. Me acuerdo que el texto terminaba “El capitalismo contiene en sí mismo /el germen de su propio trigo”.

Los poemas que nos pasó para leer trabajaban con unos materiales que se hacían sentir al ser leídos como necesarios de someterse al grito que cruje, más no sea por lo bajo. Los poemas que leyó entonces me acuerdo que cruzaban una madre laburante, largas tardes con la tele y eso que la academia llama “cultura popular” y que suele ser la vida misma muchas veces, la materialidad constante que sostiene cualquier diálogo: ¿viste ayer tal cosa? ¿escuchaste el disco de tal o cual? ¿tenés para pegar porro?

Un día salimos del taller y tomamos el mismo bondi. El 92, me acuerdo, que para ahí nomás de la vieja casa de Carriego. Entonces charlamos un poco, los dos estudiábamos Letras en Puán, él pensaba sacar con un grupo de gente una serie de libritos-fotocopias con sus textos. Yo sacaba una revista –esta revista– y lo invité a publicar algo de lo que leyó: ¿por qué no me mandás ese de la cancha de Racing?

El taller duró hasta que terminó y no nos vimos más.

-2-

Hace un tiempo Oscar me escribió un mail. Había sacado un libro-fotocopia y quería alcanzarme uno:

te quería acercar una plaquetita de poesía en fotocopia que

armé hace un tiempito
va más o menos así www.pintoelarrebato.blogspot.com
pero no son los mismos textos

bueno, eso, a lo mejor podemos arreglar para vernos en la facu

Nos encontramos luego de unas vueltas para coordinar horarios y me dio dos plaquetas, editadas en octubre del 2006 por no soporto verme feo ediciones.

La plaqueta son 36 páginas impresas en blanco y negro con diseño y tipografía que recuerdan más al fanzine punk que al minimalismo que puebla la edición independiente contemporánea. La tapa está en una letra grande, de trazo grueso, llenando casi todo el espacio de negro. Deja apenas escuetas franjas del fondo blanco sobre el que se lee:

PINTÓ EL
ARREBATO.

Se parece a un titular de Crónica.TV con la música de fondo al mango.
La tercer carilla avisa:

pintó el arrebato oscar fariña.

Y la quinta carilla dedica:

para bombi y todo el barrio 9 de abril.

-3-

Los textos del libro se despliegan como recortes fotocopiados más o menos verticales la mayoría, más o menos horizontal algún otro. Se notan las marcas de la fotocopia. Como las marcas de las fotocopías rasgando la página blanca, un poema dice:

manchas

cuando mi vieja
se hizo el documento
argentino tenía
lo dedo tan roto
de fregar
la casa argentina de
su patrona argentina
que al momento
de tocar el pianito
la tinta
acumulada en lo tajo
traversale del pulgar
le impidió
al cobani
hacer una buena
impresión de la hueya
y hoy por eso
en vez
de prolija espirale
la identidá -extranjera
de mi mamá -paraguaya
para la ley -argentina
consiste en una mancha

Contra lo que muchas plaquetes son tantas veces: un convertir la autogestión en personalismo, hay en este libro-fotocopia un trabajo de libro-unidad que no requiere unir entre tapas de mayor gramaje sus páginas.

El libro cuenta algunas historias, o requiere de alguna locación, al menos. Inventa algunos recorridos: la vuelta de la cancha, la ida al centro para afanar un mercadito, la noche de levante, el bucolismso de la nena embarazada gozando un porro. Se leen en él un par de anécdotas, se repiten algunos personajes:

creyente

el Salfina que cuando
estuvo guardado
conoció la fé
ya de vuelta
en el barrio decía
la sangre de dió
pega má
si le colá un par de roche

-4-

Es famoso que Borges escribió, para inventar la forma en que se entiende y se va a entender en el futuro la literatura gauchesca, que “descubrir una entonación, una voz, una sintaxis peculiar, es haber descubierto un destino”.

pintó el arrebato tiene un tono, un tono que lo emparenta en una escritura solidaria con otros poemarios recientes como podría ser el rotundo la mala vida, de Paula Jiménez, que editó hace un tiempo la sutil editorial bajo la luna, o con el viejo Zelarrayán y el Desiderio de La zanjita. Un tono, tienen, y con él viene un glosario, unos personajes, unas historias. Historias de robos, amistad, secuestros, amor, violaciones y lealtades; un glosario de escraches, alikates, trasca y secuencia. La presencia de Salfina.

pintó el arrebato tiene el tono de Crónica.TV con la música al mango, pero al mango en serio, al mango hasta darla vuelta, hasta descoserle las suturas, hasta afanarle la camioneta al móvil y transmitir un polvo dulce, una noche de vino en lo del paraguayo o una corrida con la cana:

flash del Pablito

y corte cuando estoy re-loco
empiezo a flashear que caen
en cualquier momento
y nos agarran al Tata y a mí
con la gilada encima
y nos yevan
en la lancha esa de mierda
que tienen ellos
NOS YEVAN
pero antes
de subir nos cagan
a palo porque
así son de ortiba
NOS YEVAN
todo roto hasta caer
en uno de lo descampado
que bordean el Jagüel
mientras nos siguen pegando
y recién cuando
bajamo es que empiezo
a cazar cómo viene la onda
y me doy cuenta no da
para correr ni combatirse
porque seguro nos meten
tre corchazo lo gile
y entonce
me pongo má nervioso
escupo un garzo de sangre se
me va toda la lata
del mate porque
cantando igual no bajan
por lo de Lavallol
no se olvidan de nada
los ortibas ahora
nos meten plomo por eso
la concha de su madre
NOS YEVAN
para cobrarse lo que le hicimo
por mulos lavataper
para matarnos
NOS YEVAN
nosotros fumando una lata
sin molestar a nadie terminamo
en un descampado del Jagüel
con tré corchazo cada uno y encima
irreconocibles por la murra
pero resulta
que ahí mismo
cuando el más caliente
se me viene al humo
aparece
alto momento
el Pablito Lezcano
te juro gato el Pablito
que viene a defendernos
de la yuta
a unos faloperos como él ¿entendés?
agarra el Pablito y le mete
un arrebato al rati
con el pianito ese que usa
y me dice: ¡Vamo lo pibe! y se ríe
a la vez
que le calza otra patada
en la boca al mismo ortiba
sí, termina el Pablito
por fajarlos a todos
mientras el Tata y yo nos miramos
(qué lindo flash) ¡zafamo!
y no lo podemos
creer hasta que los deja
desparramados por el pasto
a todos y luego
pela porque es un groso
una seda de oro el Pablito
para invitarnos de su faso: el pino más
rico del mundo
así
te juro
la re-flasheo
yo y si realmente
CAEN
con sus lancha lo rati
alguna de las veces
que con el Tata la limamos
después siempre voy mirando
por la ventaniya hacia afuera
a la espera
de que por fin venga el Pablo y me libere

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