Proyecciones de un pensamiento

29 Oct


por Jorge Gavilán

La reedición del libro de Masotta nos interroga sobre la capacidad de una obra de trascender el tiempo en que fue concebida. Tiempo que, sin embargo, atraviesa el texto con sus marcas epocales.

Obra situada en su tiempo, obra que trasciende su tiempo y se proyecta indefinidamente. Proyección indefinida: obra capaz de desplegar otros pensamientos – y no necesariamente porque estén presentes ya en ella-, de dialogar con otros, de articularse en un más allá de sí misma.

Esto no quiere decir que haya que coincidir con todo lo que se dice en Sexo y Traición en Roberto Arlt. Lo que sucede más bien es que los planteos de Masotta tienen tal grado de audacia, de síntesis de diversas corrientes de pensamiento, que por su propia “desmesura” han logrado traspasar su contexto histórico.

No parece algo habitual. ¿Es posible un texto como el de Masotta hoy en día? ¿Uno que combine citas de filósofos, reflexiones originales y una escritura que además de bella parece pedir en todo momento la polémica? No es imposible, sin duda, pero parece poco probable.

Masotta analiza la obra de Arlt con Freud, Hegel, Heidegger, Sartre, Merleau-Ponty y Marx., por citar sólo al pensamiento que está más o menos explícito. Tal vez hoy, emprender la crítica de la literatura con estos autores sería considerado problemática para el esquema académico vigente. Objeciones posibles: ¿no hace usted filosofía?, ¿no hace psicoanálisis?, en fin, ¿no hace usted otra cosa y no crítica literaria?

Masotta, además, se dedica a opinar y a argumentar lo que piensa, no a descansar sobre las citas de autoridad, a dejarle la tarea de pensar a otros. Sí, se está muy lejos aquí del ensayo promedio.

Masotta también intenta ser coherente y conectar sus posiciones. En efecto el texto es recorrido por la idea de sistema. Y no sólo eso, también por la de totalidad, noción despreciable según las últimas tendencias de la moda.

A continuación una síntesis de las principales posiciones del libro.

1

La tesis principal del texto de Masotta es política: la obra de Arlt está atravesada por una tensión que recorre también a la filosofía. Tensión que aparece en Marx. “Marx decía que para él los hombres no son más que el “producto” de las condiciones económicas bajo las que viven, pero agregaba que, bien entendido, el hombre sobrepasa “en mucho” esas condiciones”. Léase: el hombre está determinado (reglado) en su ser por las condiciones materiales pero a su vez las trasciende, va más allá de ellas. “El hombre es pensado como absolutamente libre y absolutamente determinado a la vez”

La obra de Arlt expone esta tensión no discursivamente, desde luego, sino en forma narrativa, combinando lo social (lo económico) y lo metafísico (¿el libre albedrío?). La figuración del hombre de clase media en Arlt es la encargada de portar y resolver o seudoresolver -se verá más adelante-, la oposición entre libertad y determinismo.

2

El hombre de Arlt, como escribe Masotta, está determinado por su clase de origen pero al mismo tiempo busca por todos los medios escapar a la causalidad que ella le impone. Quiere ser único, quiere su individualidad, su soberanía en términos de Bataille. ¿De qué modo la busca? No mediante un vínculo colectivo, con los otros, sino mediante actos (o un acto) que haga posible escapar del anonimato, de la multitud, de la homogeneidad (conceptos equivalentes en el pensamiento de Masotta) que le dan su ser.

Pero el acto al concretarse deviene inmediatamente ilusorio (imaginario en el lenguaje de Sartre). Es decir, permanece en la región del no ser porque se revela en el fondo incapaz de quebrar la causalidad impuesta sobre el individuo. Pensado al modo de Hegel: la extravagancia de actos de los personajes de clase media de Arlt (sus sueños de grandeza, su maldad gratuita, etc.) son ilusiones de un particular que se cree libre de proyectar, agente único de sus decisiones. Pero los efectos de sus actos se disuelven o, mejor, realizan una causalidad universal a través de su ilusión de libertad. Sí, Masotta recurre a la astucia de la razón hegeliana. Ella se realiza a través del individuo mientras él se cree libre.

3

 El hombre de Arlt es un personaje que busca la libertad mediante un acto que lo sitúe en ella sin mediaciones. Es un personaje “estático”, una “naturaleza terminada”, empecinada, que quiere permanecer en su ser, como diría Spinoza.

Ser al que no le conviene su clase de origen. El hombre de Arlt cae de su posición en la sociedad no para integrarse definitivamente en otra clase (si “clase” puede llamarse a los lúmpenes que lo rodean), sino para continuar con su destino, con aquello que está destinado a ser siquiera ilusoriamente: ser único.

Desciende, entonces, voluntariamente, al mal: a la enfermedad, a la pobreza, a “la contra-sociedad de los humillados”

4

El hombre de Arlt no permanece simplemente en la contra-sociedad. Allí también la homogeneidad lo acecha. ¿Cómo logra ser “único” ahí? Mediante un acto maligno y gratuito (sin objeto: el mal por el mal mismo) que recae sobre sus compañeros de desgracia. La traición (de Silvio Astier en El juguete rabioso, por ejemplo) se muestra como incomprensible en apariencia pero es sin embargo inexorable desde la necesidad “interna” del hombre de Arlt.

Pero esta traición no tiene nada de acto libre. Repite el mal de la sociedad, de la causalidad impuesta por la sociedad capitalista.

El personaje de Arlt es un humillado que, a su vez, humilla; alguien que ha sido víctima del mal y que, como consecuencia lo hace, convirtiéndose en victimario. Sí, de nuevo Hegel, en cierto sentido, el esclavo no supera la relación dialéctica con el amo, no se libera, repite la relación amo y esclavo desde otra posición, como amo.

 5

Con la sexualidad del hombre de Arlt ocurre lo mismo: se cree libre pero en realidad aparece absolutamente determinado. Rechaza el contacto de los cuerpos justificándose en un supuesto espiritualismo que lo hace sentirse superior y único frente a los demás. Pero en realidad esta “soberanía “aparece determinada por las condiciones materiales: él es un trabajador de “cuello duro”, alejando del trabajo con las manos (con el cuerpo y con los cuerpos por lo tanto). Su espiritualismo es una determinación de las condiciones económicas en la esfera sexual.

—-

Sexo y traición en Roberto Arlt

Oscar Masotta

Eterna Cadencia

Jorge Gavilán

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