Subrayado: Kjell Askildesen

13 May

por Belén Iannuzzi

Cuando un poco más tarde estaba saliendo de la ciudad en dirección a R, se sintió casi orgulloso durante un rato y pensó: Hago lo que quiero.

 A mitad de camino, se salió de la carretera principal y se dirigió hacia el fiordo Bu. Había allí un pequeño café al aire libre. Comió dos sándwiches y tomo un café. Estaba sentado debajo de un árbol mirando el fiordo. Se fumó un cigarrillo. De tarde en tarde miraba el reloj. Se fumó otros dos cigarrillos, luego se levantó y fue hacia el auto.

—-

Kjell Askildesen

“El grillo”

Cuentos reunidos

Lengua de trapo

2010

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