Subrayado: Augusto Roa Bastos

19 Jun

 

por Gabriel Cortiñas

 

Por aquel tiempo vino Manuel Belgrano al frente de un ejército. Abogado, intelectual, pese a su profunda convicción independentista, vino a cumplir las órdenes de la Junta de Buenos Aires: meter por la fuerza al Paraguay en el rodeo vacuno de las provincias pobres. Vino con esas intenciones que en un primer fermento debió de haber creído que eran justas. Vino Belgrano acalorado por ese vino de imposibles. Como en otras ocasiones, vino acompañado él también por esa legión de malvados migrantes; los eternos partidarios de la anexión, que sirvieron entonces, que sirvieron después, como baqueanos en las invasiones a su Patria. Vino hecho vinagre.

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de Yo, el supremo

Bs. As.

Siglo XXI

1974

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