Crítica de la economía política de la comunicación

12 Jul

 por Carolina Collazo

 

Para un análisis de clase de la comunicación: un título sugerente y provocador. Sugerente, porque si bien es posible encontrar un número considerable de investigaciones en comunicación desde una perspectiva marxista, la particularidad del abordaje de Armand Mattelart ha sido definida por él mismo como “una crítica de la economía política de la comunicación”, que supone un dedicado espacio de problematización que no se pierde en el orden macrosociológico, pero que evita al mismo tiempo la obsolescencia aislada de un análisis micropolítico. En este horizonte amplio pero de claro encauzamiento, su provocación es la de poner en el corazón de su propuesta un sentido de la política que torna difusas las fronteras que la definen en el ámbito intelectual.

Este texto se publicó originariamente a fines de la década del ’70 como Introducción al primer volumen de Communication and Class Struggle (Comunicación y Lucha de Clases), una extensa antología que recopiló en dos tomos más de 120 textos escritos individual o colectivamente. En esa versión original, el propósito de sus compiladores y editores —Armand Mattelart y Seth Siegelaub— era el de promover y difundir la investigación sobre los medios de comunicación de masas desde una perspectiva crítica que atendiera a las determinaciones sociales de los objetos comunicacionales. En este sentido, los textos recopilados representan diferentes niveles de resistencia frente a los mecanismos de dominación y legitimación del status quo.

La introducción escrita por Mattelart a la antología original es hoy editada en formato libro y traducida por primera vez al castellano. En su presentación, el traductor se pregunta por la significación política del proyecto que le dio origen. Una pregunta que claramente toca las fibras más íntimas de lo que este texto nos ofrece: el vínculo entre la producción de conocimiento y la práctica política.

¿Qué significa, entonces, un “análisis de clase de la comunicación”? En principio, supone revalorizar los conceptos de modo de producción y formación social a partir de los cuales la división del trabajo debe necesariamente pensarse en relación con las funciones específicas de las formaciones intelectuales y de los movimientos populares al interior de la estructura social. Si la mirada marxista permite explicar la génesis del modo de producción de la comunicación bajo el capitalismo y el imperialismo, la clave de lectura que la perspectiva de Armand Mattelart incorpora se ubica necesariamente en relación con la “crítica de la economía política de la comunicación”: un logrado intento de incorporar en el análisis las prácticas de resistencia como parte constitutiva de los procesos de producción de la hegemonía y de las lógicas que gobiernan los medios masivos.

Otro aporte en esta dirección es el de hacer visibles las causas históricas y políticas de la profunda separación entre la realidad social y los círculos académicos. Si la división del trabajo explica el modo de producción de la comunicación, también lo hace respecto a los modos de producción intelectual. Es decir, que si el modo de producción alcanza también a las instancias políticas, jurídicas e ideológicas, la propia configuración de la división del trabajo es la que expresa las causas del aislamiento entre los mecanismos de legitimación de los circuitos comunicacionales y las prácticas de resistencia al sistema dominante en manos de las clases subalternas. La escasez de estudios que promuevan esa articulación conduce a la cristalización orgánica del rol de intelectual en su relación con la concepción hegemónica del modelo productivo y su reproducción.

Poner en duda todo análisis que tienda a estabilizar la segmentación de las preocupaciones teóricas, las especializaciones profesionales y las prácticas políticas, es poner en evidencia la emergencia de nuevas formas de comunicación y su profunda connotación de clase. Estos nuevos modos de producción comunicacionales, como los periódicos de trabajadores, radios clandestinas, pinturas murales, etc., son formas de resistencia que desnaturalizan el concepto de comunicación impuesto por la sociología empirista.

También hay que mencionar que la presente edición inaugura una colección sobre comunicación y cultura titulada “Artillería del pensamiento”, emprendida por un colectivo editor que —de algún modo en sintonía proyecto de la antología original— se propone retomar y problematizar conceptos y perspectivas marginadas por los desplazamientos teóricos y políticos en el ámbito de las ciencias sociales en los últimos años. Emprender un proyecto de traducción y edición es también preñar a la producción de conocimiento de una práctica política concreta. A esto se suma la importancia de que sus editores hayan mantenido la totalidad de las notas al pie y las indicaciones bibliográficas que utilizó Armand Mattelart en su versión original, como así también la incorporación de un anexo con el índice completo de los textos compilados en el primer volumen de la antología para situar esta versión en el seno de sus propias condiciones de emergencia.

En síntesis, lo que sugiere, provoca e invita este libro de Mattelart, junto al colectivo editor que nos los presenta, es una apuesta política que trastoca la estrechez de los cánones intelectuales que, en lo referente a los estudios en comunicación, generalmente se circunscriben al empecinado intento por demarcar la especificidad del campo disciplinar por la definición del objeto al que refiere. Esta evidente herencia positivista que aún hoy subsiste, no hace más que agudizar su profundo divorcio de un propósito de intervención. Este texto es la muestra viva de que el obstáculo no es teórico, y más allá de que resulte ser una valiosa herramienta analítica para abordar los procesos comunicacionales, es también un potente aliento tanto para disputar la concepción misma de “campo disciplinar” como para la construcción de un espacio de intervención política desde la producción de un saber que no se retraiga a sus propios intereses.             

—-

Para un análisis de clase de la comunicación

Armand Mattelart

Traducción y presentación de Mariano Zarowsky

Buenos Aires

Cooperativa Gráfica El Río Suena

2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: