La mujer y la política

14 Sep

por Sol Bembibre

 

El título de este libro es ya bastante elocuente. Y por si no quedaba del todo explícito, la autora anuncia en el prólogo: “Así he titulado este libro porque de cierta manera las notas que incluye lo están: al pie de página de la escritura de mis novelas, cuentos y piezas teatrales…” Tal como un juego refractario barroco,  para leer como un pie de página estos artículos y conferencias de Griselda Gambaro  hay que posicionarse dentro de los pies de páginas de los mismos artículos. Cotejar, por ejemplo, que fue en 1981 cuando la autora habla sobre la censura o es en la Feria del libro donde señala las falencias de un sistema educativo.

En este compendio de  conferencias y notas publicadas en distintos diarios (Clarín, Perfil, Tiempo Argentino) esgrimidos en distintos escenarios políticos (1981-2011), nos encontramos con esa Griselda Gambaro aguerrida que nos imaginamos atrás de las páginas de sus libros o a través sus personajes en los escenarios. Una autora atenta a las relaciones que se establecen entre literatura y política: “Literatura y poder tienen una relación más estrecha de lo que se cree, con vínculos que, aun en democracia, muchas veces han sido conflictivos”. Una autora que reflexiona sobre los lugares de enunciación que construimos las mujeres en el campo de la literatura, política y sociedad.

En estos “artículos periodísticos de una escritora que no es periodista”, Griselda Gambaro piensa los quehaceres literarios (la recepción de la literatura, la relación entre literatura y política, el trabajo del escritor, por nombrar algunos tópicos), teniendo siempre en cuenta que la experiencia de su práctica literaria está signada por un cuerpo femenino que se enuncia en una latitud y tiempo determinado.

De esta manera, en artículos como “Las mujeres y la política” Griselda Gambaro se pregunta cómo hacer política sin caer en los lugares de señora o cenicienta: “Las cenicientas trabajan en los partidos políticos y aparecen en el furgón de cola de las listas. Las señoras las conocemos bien: son privilegiadas que ocupan, por los partidos de derecha, algún escaño en el Congreso o un puesto de notoriedad dentro del gobierno”. ¿Cómo podemos hacer política sin ser funcionales a patrones impuestos por una hegemonía “viril”? ¿Cómo producir nuestros propios discursos, cómo crear nuestros espacios?

En “nombre de nuestro género”, Griselda Gambaro se congratula por haber sido la primera mujer en inaugurar una Feria del Libro, en 2005. En nombre de nuestro género, Griselda Gambaro no teme en acusar a Gabriel García Márquez de “machista” (“Sobre esas mujeres, felices o no, que no se suicidan a las seis”). En nombre de nuestro género, Gambaro nombra y recuerda en casi todos sus artículos, a una genealogía de mujeres que fueron abriendo los lugares que legitiman nuestra voz: Alicia Moreau de Justo, Alfonsina, Simone de Beauvoir, María Elena Walsh, Silvina Ocampo, entre muchas otras.

Una Griselda Gambaro mujer, pensadora, ciudadana. Una mujer entre líneas de sus obras. Una mujer atenta en aquel lugar que ofrece un pie de página, tal como un gato (quizás el mismo gato que posa con ella en la foto del libro) que se agazapa para saltar y arremeter cuando algo lo acecha.

 

Al pie de página. Notas sobre la sociedad, la política, la cultura

Griselda Gambaro

Buenos Aires

Norma

2011

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