Archivo | Reseñas RSS feed for this section

Una vuelta por mi cárcel

24 Abr

por Martín Villagarcía

ESCRITURA

 

En breve cárcel otorga a la escritura un lugar central. Ya de por sí, la novela se abre con esa acción puesta en primer plano: “Comienza a escribir una historia que no la deja: querría olvidarla, querría fijarla”. Es esa voluntad la que funciona como motor de la trama. Escribir, para la narradora, tiene una función particular que se relaciona directamente con la memoria, el gran tema recurrente en la obra de Sylvia Molloy. Escribir es hacer memoria, pero al mismo tiempo es deshacerla, es invocar al recuerdo para olvidarlo. Esa ambivalencia se sostiene a lo largo de todo el relato y afecta directamente lo que se cuenta y lo que le ocurre a la narradora al contarlo. En este sentido, es relevante cómo se pone en juego su subjetividad a la hora de componer el relato, en la medida en que lo puede convertir en aquello que deseó que ocurriera pero no sucedió o, también, apropiarse de la experiencia del otro: “Ella hoy registra, sin compunción, esa anécdota de Vera, haciéndola suya, desconociendo la unicidad de la memoria: es un recuerdo que fue de Vera, que ahora le pertenece mientras lo escribe”. Hay algo en su alienación, tanto a nivel físico como psíquico, que le da a la escritura una función de verdad. En este punto la novela recuerda a la famosa frase de Virginia Woolf en la que afirma que las cosas no ocurren hasta ser escritas. Por otro lado, su encierro hace que escribir sea la única forma de hacer pasar el tiempo y de comunicarse.

Sigue leyendo

Anuncios

Una vida interesante (para/en la literatura)

30 Mar

por Mariana Catalin

Cuando leí la primera frase de Vida y obra. Otra vuelta al giro autobiográfico sentí cierto temor. La frase en cuestión es la siguiente: “Debe tener razón María Moreno cuando asegura que lo autobiográfico siempre estuvo de moda”. Ya sé que puede ser risible sentir “algo” frente a un libro de crítica literaria. Pero  sucedió. El subtítulo anuncia este último libro de Alberto Giordano como una “vuelta” sobre el “giro autobiográfico” y temí por el carácter de esa vuelta. Mi temor era que este libro produjera una operación crítica que no iba a poder dejar de leer en términos de claudicación o, incluso peor, de “avivada crítica”. Lo voy a decir a través de una oposición que Giordano introduce en el anteúltimo ensayo del libro y que refiere a Giorgio Agamben: que se afirmara totalmente la superficialidad de lo actual para atrincherarse en la comodidad que, para un crítico como Giordano, puede suponer lo contemporáneo. Si para los oponentes críticos que en este caso diseña el prólogo del libro las afirmaciones de Josefina Ludmer sobre la posautonomía de la literatura y el “culturalismo y sus políticas”, la manera en que Agamben piensa lo contemporáneo, podría generar “incomodidad”, eso no ocurre en el caso de Giordano. Es un concepto que se acopla perfectamente al aparato crítico-teórico que el autor ha diseñado a través de los diferentes objetos de los que se ha ocupado y, fundamentalmente, con uno de los elementos centrales de ese aparato, que se pone en juego para hablar del yo: la idea de intimidad (el autor se ha cansado de repetirlo: intimidad no como lo más privado del yo, sino como aquello que distancia a ese yo de sí mismo).

Sigue leyendo

La baticueva

14 Mar

por Martín Villagarcía

 

 

IMAGINARIO

 

Con Pequeño mundo ilustrado, María Negroni completa la trilogía que comenzó con Museo negro (1999) y Galería fantástica (2009). El denominador común es el abordaje que hace del imaginario oscuro. En los dos primeros libros toma la tradición gótica y fantástica, respectivamente, a través del análisis de las obras literarias de sus representantes en la vertiente latinoamericana. Pequeño mundo ilustrado cierra conceptualmente el círculo y alcanza el estatuto de síntesis, no sólo de esos dos libros, sino más bien de su obra y de su imaginario. Es que María Negroni, aparte de ensayista, también es poeta y traductora y sabe conciliar muy bien estas tres disciplinas, haciéndolas dialogar entre sí constantemente. Es así como su ensayo sobre Alejandra Pizarnik, El testigo lúcido, se complementa con la clara influencia que tiene esta escritora sobre su propia obra poética. De la misma manera se puede pensar en los ensayos que componen Ciudad gótica y las traducciones de La pasión del exilio. En ambos libros se lee su devoción por la poesía femenina norteamericana, que va de H. D. a Sylvia Plath, pasando por Marianne Moore y Anne Sexton, que es otra de las grandes influencias de su poesía. Pequeño mundo ilustrado viene a condensar el imaginario de María Negroni y lo convierte en serie y muestrario al mismo tiempo.

Sigue leyendo

La narración convoca a la experiencia amorosa

7 Mar

por Martín Glozman

La narración convoca a la experiencia amorosa. En primer lugar, porque está escrita para el otro, con el otro. La posibilidad de narrar se nutre de la posibilidad de esa presencia. Ese otro que está conmigo. Que me acompaña. Que me ayuda a rememorar o contar una historia.

Y en segundo lugar, porque ese otro es también el presente, como tiempo de reunión, como tiempo de sentido. Como presencia donde vale la pena contar. Una flor que viene del pasado, que germinó, nutrida de la infancia, del recuerdo, pero también de horas difíciles, de sentidos sin respuesta, de dolor, se abre con la potencia actual del pistilo de la naturaleza.

 La narradora de Violeta Gorodischer recupera la antigüedad de sus presentes pasados, los sueños proyectados en la cueva olvidada del tiempo, iluminados por la voz actual. El tránsito por el fluir de una infancia y adolescencia que una vez narrada se hace compartida. Fluye en su diferencia y especificidad como la superficie de movimientos en cuyo fondo nos encontramos. Pero se trata del relato de una identidad. La narradora crece en el relato, cuya tiempo está dictado por las años que vive el gato. El animal de hogar, los interiores de una ciudad porteña. Una familia, el hermano. Y la identidad que se forja en ese movimiento. Que perece como el tiempo que dicta la vida del gato, que deja de ser mientras pase a ser algo más, y aún así pueda ser narrado. Como dice su título. Como su epígrafe de Virginia Woolf:

Sigue leyendo

Retórica y tecnología

29 Feb

por Facundo Ruiz

Existen varias diferencias entre buscar y encontrar: toda búsqueda presupone un elemento anterior, más o menos deseado; todo encuentro propone una combinación, más o menos deseable. En un caso el sentido, aunque cambie, siempre se completa: se produce sentido –en la búsqueda– por llenado. En el otro, porque permanece, el sentido se compone: se produce sentido –en el encuentro– por distinción. Naturalmente, muchas veces se encuentra lo que no se busca, y casi siempre se busca lo que –se sabe– puede encontrase. Actualmente, Google y Facebook parecen tecnologías simples de algo tan evidente como buscar y encontrar. 

*

El libro (spam) de charly.gr reúne una serie breve de textos poéticos “realizados mediante búsquedas en Google” (contratapa). Pero lo que se lee no es exactamente el resultado de una búsqueda, ya que “sus resultados fueron compilados y editados en forma de poemas, o tomados como punto de partida para escribir textos en prosa” (contratapa). Compilación y edición, formas de poemas y puntos de partida: ¿qué es exactamente –o entonces– lo que se lee en (spam)?

Sigue leyendo

Partir y quebrar

5 Feb


    por Juan Laxagueborde

 

Ni siquiera caen gotas aisladas al principio;
comienza a caer un chaparrón súbito y denso.
La última luz se convierte en agua y después
en una cortina de oscuridad líquida, murmurante

Saer, El limonero real

Leemos esta novela desde el género de la relectura. Esto es, organizando las impresiones con la comodidad de la segunda vuelta. La segunda lectura conmueve y acumula. Notamos mucho más las vetas desgraciadas y perturbantes del texto. Desde esta colisión de sensaciones notamos que Partida de nacimiento, primer libro de Virginia Cosin,  es una novela luminosa. Esa radiación la apreciamos intempestivamente. El conmocionado al principio sólo balbucea y con los minutos se pone criterioso.

Sigue leyendo

Crímenes banales

12 Ene

 

por Paulina Bettendorff

El nombre de Patricia Highsmith, autora norteamericana del siglo XX, está fuertemente unido a un género: el policial. Literatura popular en sus comienzos, este género ha ido variando su lugar de prestigio en el ámbito literario a lo largo del siglo XX, y uno podría decir que el siglo XXI lo encuentra sólidamente institucionalizado, uno de los preferidos incluso en las escuelas argentinas. Sin embargo, los libros de Patricia Highsmith, particularmente los que se centran en el personaje de Tom Ripley —nombre que recubre casi al de la autora—, no han sido capturados por esa institución. Sin un detective que lleve adelante la acción, sin un castigo para el criminal, los libros de Ripley-Highsmith proponen un atractivo diferente al del policial de enigma (el clásico elegido por la institución escolar).

La “otra” Patricia Highsmith

Sirenas en el campo de golf y La máscara de Ripley fueron publicados en la colección “Biblioteca Patricia Highsmith” el año pasado. Su versión en español está a cargo de traductores que son también escritores: en el primer caso, Márgara Averbach y en el segundo, Gerardo Gambolini. Ante un libro-Ripley y otro que lo elude, que forma parte de la producción menos popular de la autora y que no pertenece al género, para una lectora que fue seducida en su adolescencia por el personaje de El amigo americano o El juego de Ripley, en la traducción que se prefiera, en la novela o en el film de Wim Wenders, la curiosidad por conocer a la otra Highsmith, se impuso en el orden del recorrido.

Sigue leyendo