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Subrayado: Orlando Van Bredam

1 Jul
 

por Leo Oyola
Poeta y narrador exquisito, con una extensa lista de libros publicados y traducidos a diferentes idiomas, Premio Emece de Novela 2007 con Teoría del desamparo, Van Bredam escribe una nouvelle sobre el Gauchito Gil en el instante previo a que el hombre se vuelva inmortal. 
Ella estaba preparada para otro destino, no para un gauchito rotoso del payubre. Fue tal vez por eso que decidió terminar, antes de que el amor lo devorara por dentro. Porque había empezado a sentirlo. No había sido lo mismo que con la Jimena Carmona. No es lo mismo un par de tetas que un par de ojos. Uno puede extrañar unas tetas y hallar consuelo en otras, pero ¿qué se puede hacer con dos ojos tan distintos de todos los ojos de la tierra, qué se puede hacer con esas dos puntadas en el pecho?
 
 
 
 
de Colgado de los tobillos
capítulo IV

Subrayado: Dino Buzzati

27 Jun

por Pedro Mairal

Casi dos años después, Giovanni Drogo dormía una noche en su habitación de la Fortaleza. Habían pasado veintidós meses sin traer nada nuevo y él se había quedado inmóvil, esperando, como si la vida debiera tener con él una especial indulgencia. Y, sin embargo, veintidós meses son largos y pueden suceder muchas cosas: hay tiempo para que se formen nuevas familias, nazcan niños y hasta empiecen a hablar, para que se alce una gran casa donde antes sólo había un prado, para que una hermosa mujer envejezca y ya nadie la desee, para que una enfermedad, incluso de las más largas, se prepare (y mientras tanto el hombre sigue viviendo despreocupado), consuma lentamente el cuerpo, se retire en breves apariencias de curación, se reanude desde los más hondo, sorbiendo las últimas esperanzas; queda aún tiempo para que el muerto sea enterrado y olvidado, para que el hijo sea de nuevo capaz de reír y por la noche acompañe a las muchachas por las avenidas, inconsciente, a lo largo del cementerio

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 de El desierto de los tártaros

capítulo 11

Subrayado: Augusto Roa Bastos

19 Jun

 

por Gabriel Cortiñas

 

Por aquel tiempo vino Manuel Belgrano al frente de un ejército. Abogado, intelectual, pese a su profunda convicción independentista, vino a cumplir las órdenes de la Junta de Buenos Aires: meter por la fuerza al Paraguay en el rodeo vacuno de las provincias pobres. Vino con esas intenciones que en un primer fermento debió de haber creído que eran justas. Vino Belgrano acalorado por ese vino de imposibles. Como en otras ocasiones, vino acompañado él también por esa legión de malvados migrantes; los eternos partidarios de la anexión, que sirvieron entonces, que sirvieron después, como baqueanos en las invasiones a su Patria. Vino hecho vinagre.

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de Yo, el supremo

Bs. As.

Siglo XXI

1974

Subrayado: Ramón Mendoza

10 Jun

por Eduardo Febres

-¿Qué nos representa a nosotros en el arte, en la cultura?
– Nada, porque todavía no somos y además creo que a un pueblo no lo va a representar el arte. ¿Qué es representarte? Que vayas a competir con un poema, contra un poema de un japonés, no te parece eso una monstruosidad, necesitamos una sociedad donde el arte sea parte consustancial de la gente, un pueblo no necesita representaciones artísticas, un pueblo necesita ejercer el arte, ser en sí mismo el arte y punto, convivir con él. El arte no puede ser un espectáculo, una tarima, un tipo pegando grito, esa ordinariez, que enseñan en esas mochas escuelas y que de arte, cargadas de maestros frustrados, repetidores y castradores; el arte es casi un acto íntimo de los seres en comunidad aunque puede manifestarse a través de los individuos, pero esencialmente es un hecho colectivo.
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de Ni dios ni Darwin: los Cayapos
Editorial El Cayapo
Caracas
2008

Subrayado: Alberto Girri

4 Jun

por Gabriel Yeannoteguy

 

Elegí el final de este poema porque me sorprendió la sencillez para acercarse a cierta experiencia de la propia mente, es decir, de la imaginación sobre nuestro propio pensar; un tema que se me hace -a veces- inabordable por lo recursivo.

«(…)

Y un premio:

                           lo que nos mantiene alerta,

depresión, hostilidad, ansiedad,

desapego emocional,

se toma aquí el respiro

que de tanto en tanto necesita,

                        el que trae la contemplación

de lo real cuando se atreve a salir

de su lugar detrás de los ojos,

dentro del cráneo.»

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de Casa de la mente

Buenos Aires

Sudamericana

1968

p.42

Subrayado: Pablo de Santis

27 May

por Hernán Martignone

Quisiera destacar la capacidad de De Santis para incluir una frase genial por párrafo. Todas sus novelas, incluso las que van dirigidas al público juvenil, tienen un tremendo amor por la palabra. Puede decirse que ha realizado el sueño de Benjamin de componer un libro enteramente hecho de citas, pero en este caso no ajenas, sino propias. Todos sus libros cuentan  con una frase magistral por párrafo, una suerte de máxima o de iluminación, que hace que debamos subrayar mucho en cada página. Esta, breve y genial, es de su novela Los anticuarios, en la que reinventa a los vampiros:

Los libros de los académicos son como los parques a la noche: fuentes, citas y oscuridad.

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de Los anticuarios

Planeta

2010

Subrayado: Michel Houellebecq

20 May

por Lucas Funes Oliveira

A partir de cuarto, los alumnos podían inscribirse en el cineclub. Las sesiones eran los jueves por la tarde, en la sala de fiestas del internado masculino; eran sesiones mixtas. Una tarde de diciembre, Bruno se sentó junto a Caroline Yessayan para ver Nosferatu el vampiro. Cerca del final, después de pensárselo más de una hora, puso suavemente la mano izquierda en el muslo de su vecina. Durante unos segundos maravillosos (¿cinco?, ¿siete?, seguro no más de diez) no ocurrió nada. Ella no se movía. Bruno sintió un calor inmenso, estaba al borde del desmayo. Luego, sin decir una palabra, sin violencia, ella le apartó la mano. Mucho más tarde, casi siempre que alguna putita se la chupaba, Bruno recordaba aquellos segundos de aterradora felicidad; también recordaba el momento en que Caroline Yessayan le había apartado suavemente la mano. Había en aquel chiquillo algo muy puro y muy dulce, anterior a cualquier sexualidad, a cualquier consumo erótico. El simple deseo de tocar un cuerpo amante, de que lo estrecharan unos brazos amantes. La ternura viene antes que la seducción, y por eso es tan difícil desesperar.

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Las partículas elementales

Michel Houellebecq

Barcelona

Anagrama

2008

Traducción: Encarna Castejón