Who is Who

4 May

por FacundoRuiz

Literatura y vida: dos hechos obvios, afortunada, maravillosamente. No así su relación: exquisitamente poco obvia, para los que leen; no siempre afortunada, para los que escriben; y sólo por imprevisible, de vez en vez –de dos en dos– y de seis a siete, maravillosa, para quienes la viven. Literatura y vida: eso dado. Caras conocidas y tiradas que no anulan el azar, ni de la literatura ni de la vida, ni –dado que gira mucho– de su inquieta relación.

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Desde mediados del siglo XIX se publica en Gran Bretaña, sin su pretendida circunspección y con el indiscreto título de Who is Who, un catálogo de sucintas biografías consideras notables. Esto, que quizás sea uno de los recursos más sencillos para convertir a una persona en personaje o una vida (eso que se hace) en literatura (eso que se lee y escribe), explica no sólo el encanto de una novela como Loitering with Intent (1981) de la escocesa Muriel Spark, sino también el curioso título con el que recientemente ha sido vuelta a traducir: La intromisión. Inmiscuirse en lo que no le toca, meterse en donde no la llaman, mezclar –deliberadamente– la paja con el trigo, es sin duda uno de los atractivos más evidentes de la novela de Spark. Pero dice muy poco de ella: de la novela, de la escritora; de ambas al fin, entrometidas o entremezcladas en la historia de Fleur Talbot, una narradora fabulosa que a mediados del XX, exacta y nuevamente en el medio del siglo pasado, se convierte en una escritora digna de figurar en Who is Who.

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Una vuelta por mi cárcel

24 Abr

por Martín Villagarcía

ESCRITURA

 

En breve cárcel otorga a la escritura un lugar central. Ya de por sí, la novela se abre con esa acción puesta en primer plano: “Comienza a escribir una historia que no la deja: querría olvidarla, querría fijarla”. Es esa voluntad la que funciona como motor de la trama. Escribir, para la narradora, tiene una función particular que se relaciona directamente con la memoria, el gran tema recurrente en la obra de Sylvia Molloy. Escribir es hacer memoria, pero al mismo tiempo es deshacerla, es invocar al recuerdo para olvidarlo. Esa ambivalencia se sostiene a lo largo de todo el relato y afecta directamente lo que se cuenta y lo que le ocurre a la narradora al contarlo. En este sentido, es relevante cómo se pone en juego su subjetividad a la hora de componer el relato, en la medida en que lo puede convertir en aquello que deseó que ocurriera pero no sucedió o, también, apropiarse de la experiencia del otro: “Ella hoy registra, sin compunción, esa anécdota de Vera, haciéndola suya, desconociendo la unicidad de la memoria: es un recuerdo que fue de Vera, que ahora le pertenece mientras lo escribe”. Hay algo en su alienación, tanto a nivel físico como psíquico, que le da a la escritura una función de verdad. En este punto la novela recuerda a la famosa frase de Virginia Woolf en la que afirma que las cosas no ocurren hasta ser escritas. Por otro lado, su encierro hace que escribir sea la única forma de hacer pasar el tiempo y de comunicarse.

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Subrayado: José Villa

12 Abr

por Hernán Martignone

Ártemis
 
Tiene costumbres rigurosas
Cuando llega después de haber cumplido una actividad
más o menos larga en lo que ella llama le mond
come y viste de entrecasa casi mejor
que si anduviera por la calle:
Rojos intensos turquesas
Vestidos sueltos y batones o pantalones elastizados:
 
“Probó su arco de plata cuatro veces: sus dos primeros blancos
fueron árboles, el tercero una fiera,
y el cuarto una ciudad de hombres injustos”
 
——
de Camino de Vacas

Ediciones Gog y Magog
 
2007

Una vida interesante (para/en la literatura)

30 Mar

por Mariana Catalin

Cuando leí la primera frase de Vida y obra. Otra vuelta al giro autobiográfico sentí cierto temor. La frase en cuestión es la siguiente: “Debe tener razón María Moreno cuando asegura que lo autobiográfico siempre estuvo de moda”. Ya sé que puede ser risible sentir “algo” frente a un libro de crítica literaria. Pero  sucedió. El subtítulo anuncia este último libro de Alberto Giordano como una “vuelta” sobre el “giro autobiográfico” y temí por el carácter de esa vuelta. Mi temor era que este libro produjera una operación crítica que no iba a poder dejar de leer en términos de claudicación o, incluso peor, de “avivada crítica”. Lo voy a decir a través de una oposición que Giordano introduce en el anteúltimo ensayo del libro y que refiere a Giorgio Agamben: que se afirmara totalmente la superficialidad de lo actual para atrincherarse en la comodidad que, para un crítico como Giordano, puede suponer lo contemporáneo. Si para los oponentes críticos que en este caso diseña el prólogo del libro las afirmaciones de Josefina Ludmer sobre la posautonomía de la literatura y el “culturalismo y sus políticas”, la manera en que Agamben piensa lo contemporáneo, podría generar “incomodidad”, eso no ocurre en el caso de Giordano. Es un concepto que se acopla perfectamente al aparato crítico-teórico que el autor ha diseñado a través de los diferentes objetos de los que se ha ocupado y, fundamentalmente, con uno de los elementos centrales de ese aparato, que se pone en juego para hablar del yo: la idea de intimidad (el autor se ha cansado de repetirlo: intimidad no como lo más privado del yo, sino como aquello que distancia a ese yo de sí mismo).

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La baticueva

14 Mar

por Martín Villagarcía

 

 

IMAGINARIO

 

Con Pequeño mundo ilustrado, María Negroni completa la trilogía que comenzó con Museo negro (1999) y Galería fantástica (2009). El denominador común es el abordaje que hace del imaginario oscuro. En los dos primeros libros toma la tradición gótica y fantástica, respectivamente, a través del análisis de las obras literarias de sus representantes en la vertiente latinoamericana. Pequeño mundo ilustrado cierra conceptualmente el círculo y alcanza el estatuto de síntesis, no sólo de esos dos libros, sino más bien de su obra y de su imaginario. Es que María Negroni, aparte de ensayista, también es poeta y traductora y sabe conciliar muy bien estas tres disciplinas, haciéndolas dialogar entre sí constantemente. Es así como su ensayo sobre Alejandra Pizarnik, El testigo lúcido, se complementa con la clara influencia que tiene esta escritora sobre su propia obra poética. De la misma manera se puede pensar en los ensayos que componen Ciudad gótica y las traducciones de La pasión del exilio. En ambos libros se lee su devoción por la poesía femenina norteamericana, que va de H. D. a Sylvia Plath, pasando por Marianne Moore y Anne Sexton, que es otra de las grandes influencias de su poesía. Pequeño mundo ilustrado viene a condensar el imaginario de María Negroni y lo convierte en serie y muestrario al mismo tiempo.

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La narración convoca a la experiencia amorosa

7 Mar

por Martín Glozman

La narración convoca a la experiencia amorosa. En primer lugar, porque está escrita para el otro, con el otro. La posibilidad de narrar se nutre de la posibilidad de esa presencia. Ese otro que está conmigo. Que me acompaña. Que me ayuda a rememorar o contar una historia.

Y en segundo lugar, porque ese otro es también el presente, como tiempo de reunión, como tiempo de sentido. Como presencia donde vale la pena contar. Una flor que viene del pasado, que germinó, nutrida de la infancia, del recuerdo, pero también de horas difíciles, de sentidos sin respuesta, de dolor, se abre con la potencia actual del pistilo de la naturaleza.

 La narradora de Violeta Gorodischer recupera la antigüedad de sus presentes pasados, los sueños proyectados en la cueva olvidada del tiempo, iluminados por la voz actual. El tránsito por el fluir de una infancia y adolescencia que una vez narrada se hace compartida. Fluye en su diferencia y especificidad como la superficie de movimientos en cuyo fondo nos encontramos. Pero se trata del relato de una identidad. La narradora crece en el relato, cuya tiempo está dictado por las años que vive el gato. El animal de hogar, los interiores de una ciudad porteña. Una familia, el hermano. Y la identidad que se forja en ese movimiento. Que perece como el tiempo que dicta la vida del gato, que deja de ser mientras pase a ser algo más, y aún así pueda ser narrado. Como dice su título. Como su epígrafe de Virginia Woolf:

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Retórica y tecnología

29 Feb

por Facundo Ruiz

Existen varias diferencias entre buscar y encontrar: toda búsqueda presupone un elemento anterior, más o menos deseado; todo encuentro propone una combinación, más o menos deseable. En un caso el sentido, aunque cambie, siempre se completa: se produce sentido –en la búsqueda– por llenado. En el otro, porque permanece, el sentido se compone: se produce sentido –en el encuentro– por distinción. Naturalmente, muchas veces se encuentra lo que no se busca, y casi siempre se busca lo que –se sabe– puede encontrase. Actualmente, Google y Facebook parecen tecnologías simples de algo tan evidente como buscar y encontrar. 

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El libro (spam) de charly.gr reúne una serie breve de textos poéticos “realizados mediante búsquedas en Google” (contratapa). Pero lo que se lee no es exactamente el resultado de una búsqueda, ya que “sus resultados fueron compilados y editados en forma de poemas, o tomados como punto de partida para escribir textos en prosa” (contratapa). Compilación y edición, formas de poemas y puntos de partida: ¿qué es exactamente –o entonces– lo que se lee en (spam)?

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